LA SEXUALIDAD HUMANA
SEXUALIDAD HUMANA
SEXO: Las células germinales comprenden originalmente 46 cromosomas sexuales por ser responsables de la determinación del sexo del nuevo ser. El hombre posee dos cromosomas sexuales distintos entre si llamados X i Y, mientras que la mujer posee dos cromosomas X. Antes de la fecundación, mediante una partícula división celular, las células germinales reducen a la mitad su dotación cromosomicas, por lo que, después de dicho proceso, contendrán siempre un solo cromosoma X si son femeninos y un solo cromosoma X o un cromosoma Y si son masculinos. Por la fecundación podrá por tanto formarse una célula con cromosomas XY.

RELACION SEXUAL:Desde un punto de vista humano, la actividad sexual representa sobre todo una forma de expresión y acrecentamiento del amor existen entre un hombre y una mujer. En el hombre, el estimulo sexual produce transformaciones evidentes en el pene, debido a que su tejido esponjoso se rellena de sangre los espacios del tejido esponjoso que constituye el clítoris y los labios mayores y menores; además, las glándulas que se encuentran en la válvula y en la vagina segregan un liquido lubricante que facilita la introducción del pene. El hombre, por lo general, alcanza la excitación con mas rapidez que la mujer, que suelen necesitar de manifestaciones de afecto y caricias antes de desear la realización del acto sexual.
Cuando los órganos sexuales de la pareja están excitados, la introducción del pene en la vagina esta facilitada; el hombre da comienzo a un movimiento de vaivén con los músculos lumbares que se concluye con el alcanzamiento del orgasmo.
En el hombre, desde un punto de vista físico, el orgasmo consiste en una acción refleja, durante la cual el liquido seminal (espermas) es expulsado por medio de eyaculaciones intermitentes; en la mujer consiste en una secreciones mas intensa de las glándulas vulvovaginales y en una serie de espasmos musculares que se irradian desde el área genital a todo el cuerpo. El orgasmo representa la culminación de la tensión erótica y se alcanza gracias a la suma de estímulos físicos, sensoriales y psíquicos.
La situación sexual ideal es aquella en que ambos componentes de la pareja alcanzan el orgasmo simultáneamente; en realidad, esto no es fácil ni frecuente, aunque el hombre, antes de comenzar el acto sexual, espera a que la mujer este suficientemente estimulada. El hombre, por lo general, lo consigue siempre; la mujer, no siempre, y muchas, nunca. Sin embargo esto no impide a muchas de ellas el encontrar placer en la actividad sexual, y el mantener con la pareja una relación feliz. Muchas mujeres consiguen el orgasmo solo hasta lo 30 años, cuando están sexualmente mas maduras, otras al nacimiento del primer hijo.
La relación subsiguiente al orgasmo tiene aspectos distintos en uno y otri sexo: al hombre, que se excita rápidamente, tras la eyaculacion le abandona totalmente el deseo sexual, al tiempo que el pene pierde en poco tiempo su estado de tumefacción; la mujer, cuya excitación ha sido mas lenta de conseguir, muestra también un relajamiento mas prolongado.
La posición da la pareja durante el coito varia según la elección de la misma. Pueden ser necesarios variar las oposiciones convenientes en caso de embarazo o por razones de salud.
Las exigencias sexuales varían ampliamente de una a otra persona, igual que varían las necesidades alimenticias y de sueño. Estas variaciones individuales pueden llegar a un extremo tal que determine una situación de insatisfacción, o incluso de incompatibilidad. En estos casos, el medico o un consejero matrimonial podrá facilitar ayuda apropiada.

La conducta sexual: Es el producto de un impulso instintivo que lleva al individuo a desear un objeto sexual adecuado a sus necesidades. Para ello el individuo solo busca el objeto sexual que reúna las condiciones mínimas para satisfacer las necesidades de origen, esto es: satisfacerse a través de una relación sexual.
El objeto sexual es el que el individuo percibe como dotado de las necesidades cualidades para depender su deseo y por ello se le aparece como algo necesario para su satisfacción sexual, aunque esta satisfacción y los medios requeridos para obtenerla estén aun en un nivel subconsciente o inconciente. La presencia del individuo de una pulsión sexual orienta su conducta hacia la sexualidad. Para el varón el objeto de su sexualidad esta en la mujer joven, recién instaurare su adultez, provista de un cierto equilibrio de los caracteres sexuales y de apariencia sana. De todas maneras, hay un gran número de individuos que buscan la mujer apenas púber, o más raramente a la mujer muy madura y cerca ya de su climaterio.
Para la mujer el objeto sexual esta en el hombre adulto generalmente de mayor edad que ella. Pude darse casos en que busquen hombres muy jóvenes e incluso adolescentes. A estos objetivos, mas o menos normales, pueden añadirse otros ya claramente patológicos que han aparecido como consecuencia de diversos condicionamientos y represiones a que ha estado sometida la conducta sexual.
Las variaciones de la actividad sexual: Se ha discutido muchas veces si la mujer tiene mayores necesidades sexuales que el hombre. Esta discusión surge en realidad por haberse dado una confusión terminologiílla. Párese evidente que la mujer no tiene mayores necesidades sexuales que los hombres; ahora bien, su felicidad y su éxito es la vida depende de la medida en que puede realizar su feminidad y esto es lo único que les importa.
El problema de las hiperactividades sexuales y de sus diferencias entre los sexos y entre los individuos hay que aclararlo. En primer lugar podemos preguntar quien es efectivamente híper sexual, el inagotable “supermacho”, el tipo Don Juan, o el prolífico padre de familia numerosa. La hiperactividad sexual desborda el psiquismo y su control a partir de fuentes impulsos fisiológicos que generalmente se debe a una hipersecreción de las glándulas sexuales, o a ciertas hiperexcitaciones de origen cerebral, tales como se presentan en estados maniacos, o también, en ultimo lugar, a tendencias mas o menos subconscientes ligadas a complejos psicológicos muy antiguos.

La atracción sexual: Descansa sobre la percepción de los caracteres sexuales que el individuo descubre en el otro sexo. Poe eso la presencia en algunos hombres de caracteres femeninos repugna a la mujer normal, como en la presencia de la mujer de carácter masculino neutraliza la atracción que podría haber ejercicio sobre el hombre. Al hombre le atrae la percepción de la delicadeza y finura de la piel y de las masas musculares de la mujer. A la mujer le atrae la fuerza muscular del varón sus atributos exteriores. Las formas redondeadas (senos y caderas) y la blanda carne femenina se percibe como algo que excita al hombre, y a la percepción de la sobria plástica de este en el atractivo masculino para la mujer. Sobre esta base de impulso sexual se valoran en uno y otro sexo todos los caracteres diferenciales somáticos y psíquicos de la masculinidad y la feminidad.
Hace falta tener en cuenta la importancia que reviste como atracción erótica loa vivacidad de expresión que pone en evidencia los caracteres sexuales plásticos con el mayor grado posible de vida y movimiento. Un ser humano dotado de cierta exuberancia motriz, activo y radiante, tiene “sex-appeal” (literalmente, llamada del sexo). El individuo busca en su pareja sexual como un placer de vivir al que llegara a través de una apropiación de su persona y de sus contenidos.

Determinación del sexo: El hecho de saber con antelación el futuro sexo del nuevo ser constituye un deseo lógico en los padres y un problema que tiene planteado la ciencia, sin que en la actualidad exista una prueba verdaderamente eficaz. Por lo tanto constituye un verdadero fraude científico pretender hacer creer al publico que existen métodos seguros para poder concebir un niño o niña, según apetezca.
En la determinación del sexo del feto los datos de mayor pigmentación de las areolas mamarias en los embarazos de fetos masculinos, o el aumento del latido cardiaco fetal en los embarazos de feto femenino, carecen totalmente de fundamentos. Entre los métodos con base científica podemos mencionar los que inyectan una sustancia de contraste dentro del huevo para practicar después la correspondiente radiografía; o la búsqueda de 17 cetosteroides en el líquido amniótico, en caso de varón; o bien, la búsqueda de posibles células vaginales descamadas dentro del mismo liquido, en el caso de la mujer. Sin embargo, en cualquier caso es mayor la peligrosidad del método que el valor práctico que se obtiene. Tiene posibilidades de uso, pero poco valor diagnostico, las pruebas biológicas, entre los que citaremos, por su relativa popularidad, la de Richardson, fundada en la búsqueda de hormonas masculinas en la saliva de la madre durante el último trimestre de gestación.

El contacto sexual: Se anuncia como contacto sexual, cuando realmente tendríamos que hablar, o que expone en propiedad, lo que se entiende por contacto genital. Pero ningún contacto genital es nunca independiente de la sexualidad. Incluso el contacto mercenario es, para el que lo busque, no una pura expresión mecánica de sus genitales, sino una reacción general, difusa, inespecífica, neurovegetativa y emocional. Para el que presenta su genital con una finalidad puramente mercantil o de subsistencia, determinado contacto sexual puede ser solo un puro acto genital pasivo y sin contenido sexual y erótico. Pero para el que busca este contacto, evidentemente, la práctica del acto sexual, es, si se quiere, una forma “ARTIFICIAL” de la realización de la relación con el otro, pero siempre algo más que un puro impulso genital.
Todo contacto sexual es una forma de manifestación de la capacidad del sujeto para relacionarse, con el otro sexo. Esta conceptuación general del otro sexo, tan propia de las fases inmaduras de la personalidad, llegara a concretar co una determinada persona, por lo menos durante un periodo de tiempo. Por lo tanto, el contacto sexual representa siempre, al menos para uno de los componentes de la pareja, algo más que una simple superponer mucosas y tegumentos genitales, y algo más también que una simple y momentánea relación.

La prostitucion: Prostituirse quiere decir ofrecer el propio cuerpo para fines sexuales, a cambio de dinero u otros bienes materiales. Naturalmente, existe una prostitucion femenina y otra masculina, así como una prostitucion homosexual y otras heterosexuales. En este apartado nos ocuparemos de la prostitucion femenina heterosexual, puesto que las otras modalidades son más escasas. Otra característica que define a la prostitucion, además de la reacepción de dinero o bienes materiales, estriba en la promiscuidad, término con el cual quiere significarse que el trafico sexual es mantenido no con una, sino con cualquier persona que se halle dispuesta a satisfacer la tarifa establecida. La mujer que sostiene relaciones sexuales por dinero solo con un hombre determinado no es propiamente una prostituta desde el punto de vista legal y científico, aunque vulgarmente se le conoce como tal.
En cuanto a su clasificación, puede dividirse en públicas y secretas. Publicas son aquellas-generalmente las de inferior categoría socioeconómica- que actúan al descubierto en las calles, bares o burdeles; secretas, aquellas que solo son conocidas por sus clientes, quienes se comunican con ellas telefónicamente o a través de otra mujer que actúa de enlace, etc. También pueden dividirse en profesionales y semiprofesionales. Las primeras son las que no tienen otro medio de vida que los beneficios proporcionados por la prostitucion; las segundas trabajan en algún oficio –camareras, manicuras, modelos, coristas, etc.-, o puede incluso estar casadas y convivir con su marido bajo una imagen respetable, prostituyéndose con el fin de aumentar sus ganancias y poder satisfacer deseos que normalmente no lograría realizar.
Formación de la sexualidad incipiente: Indudablemente, la posibilidad de una educación sexual depende, ante todo, de un conocimiento de lo que ocurre en la esfera del sexo, y un segundo lugar de la propia experiencia del educador. Al compás de la generación se han ido transmitido conceptos y actitudes equivocadas, que condicionan a su vez una incapacidad para educar no solo la sexualidad sino también la totalidad de la persona. Una cierta rebelión contra este estado de opinión fue dibujándose hace ya algunos lustros e incluso fue bandera para ciertas actitudes políticas. Se habla de la necesidad de una educación sexual, pero más como oposición a una tradición o a forma de vida instituida, que como expresión de una necesidad autentica que debía y podía beneficiar a nuestros hijos. Estúdiense las actitudes y propósitos en aquel tiempo y se vera como toda la educación de la sexualidad se limitaba a una información y a la prevención de los peligros que el uso o el abuso del sexo podía ocasionar a nuestra juventud.
Hemos visto estos últimos años como una mayor madurez obligaba a los padres y educadores en general a enfrentarse con este problema. Pero por desgracia hasta el momento actual, salvo honrosas excepciones, lo poco hemos conseguido, en el mejor de los casos, ha sido el propósito de informar esencialmente sobre el origen de la vida y en algun caso sobre el peligro de las desviaciones, morales o físicas.

Desarrollo de la sexualidad infantil: El niño, sin una sexualidad de proyección exterior en sus primeras manifestaciones eróticas, base de lo que mas tarde será una sexualidad completa y bien diferenciada, centra sus actividades sobre si mismo. Por esta razón los expertos llaman a esta fase autoerótica.
Regiones especialmente erógenas existen ya en el cuerpo del niño desde los primeros días, preferentemente donde la piel se continua con las mucosas –la región mamaria, las mucosas de los genitales, entre otras- con pocas diferencias entre los dos sexos.
Sabemos que su placer erótico, primer elemento de su sexualidad, es puramente afectivo y fácil de conseguir, por lo que puede crear fácilmente habito. Ya hemos dicho que el niño puede recurrir a el como recurso para obtener su distensión emotiva, ante una situación vivida como angustiosa, de malestar. Aquí la educación ya tiene motivo para actuar en relación con la sexualidad, procurando al niño otos goces distintos a su placer erótico, disminuyendo los motivos de displacer en lo conveniente.
Pero no podemos evitar que centre en su boca su mayor de placer. Error de una puericultura, una técnica incorrecta de alimentación o una tolerancia excesiva, pueden provocar una búsqueda repetitiva del placer bucal, hasta condicionar de manera obsesiva el chupeteo del dedo, el cual se acompaña de movimientos rítmicos con evidentes muestras de satisfacción.

Los fenómenos neuróticos del contacto sexual: La practica del contacto oral, en el que los genitales masculinos y femeninos, e incluso oras zonas erógenas de los dos sexos son estimuladas directamente por la boca, los labios o la lengua, recibe escasa atención y un considerable menosprecio en las exposiciones impresas de los hábitos sexuales humanos. Aunque los de contacto oral están tan extendidos que son casi elementales en el comportamiento sexual, mucos individuos se inhiben ante su práctica por una u otra razón.
La práctica de los contactos bucogenitales puede ser y es, como técnica del juego erótico preeliminado al coito, completamente normal. Sin embargo muchas personas toda técnica o practica que se aparte algo de lo convencional tiene un matiz de “prevención”. Precisamente por la actitud ambivalente que hay ante estos fenómenos es esencial aclararlos. Si se analiza la práctica del contacto oral con menta amplia se comprobara que los prejuicios respecto a esta práctica no tiene una base real sino que provienen de una actitud deformada. De todas maneras las razones del prejuicio son obvias.

COMENTARIO PERSONAL:
La sexualidad no es mala aunque la sociedad lo ve asi, todo ser humano tiene derecho a una vida sexual claro a la edad adecuada, el sexo no es el acto, es lo que nos distingue de un hombre a una mujer. Hay diferencia entre relaciones sexuales y hacer el "AMOR". Lo adecuado es que lo hagas con la persona adecuada y te sientas segurdo del acto que vas a hacer, y lo mas importante protegete e informate adecuadamente.
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